viernes, 27 de julio de 2007

Doble fiesta

La iglesia de Santiago abre sus puertas por primera vez tras su restauración para celebrar el día de la fiesta patronal del municipio

El Norte de Castilla/Palencia

Este año los vecinos de la localidad palentina de Cezura han celebrado una doble fiesta el Día de Santiago. Como cada 25 de julio festejaban a su patrón, pero este año con la gran alegría de ver cómo la iglesia de Santiago abría sus puertas para celebrar la eucaristía después de las obras que se han acometido para restaurar el templo.

La festividad de Santiago es uno de los pocos días del año en el que la iglesia a la que da nombre abre sus puertas. Una cita más especial aún este año que no quisieron perderse más de medio centenar de vecinos, tanto de Cezura como de otras localidades de la comarca, como Quintanilla de las Torres o Helecha, que participaron en la eucaristía. «Llevábamos mucho tiempo realizando gestiones para conseguir, en la medida de nuestras posibilidades, la restauración de la iglesia que estaba en unas condiciones realmente lamentables. Ahora se ha conseguido y además de una forma extraordinaria, la gente viene a ver la iglesia y todos quedan admirados», comenta con gran satisfacción José María Monzón, vecino de Cezura.

Los trabajos llevados a cabo en la iglesia de Santiago han permitido restaurar tanto los bienes muebles del templo como su entorno. La restauración se ha llevado a cabo gracias al Plan de Intervención del Románico Norte, promovido por la Fundación Santa María la Real y la Junta.

miércoles, 4 de julio de 2007

Boletín Oficial de la Provincia

55/07-OD PAVIMENTACIÓN C/ REAL EN CEZURA (POMAR DE VALDIVIA) ............. 18.000,00 €
PLAZO DE EJECUCIÓN: 1 MES

sábado, 5 de mayo de 2007


Alfredo Herrero ha recopilado en un libro la historia de los antepasados de Lastrilla y de Pomar
S. DE LAS SÍAS/LASTRILLA
Escritor con guasa

Alfredo Herrero posa con su libro en su casa de Lastrilla. / S. S.

Antes de llegar hay que adentrarse en las tierras cántabras de Valderredible y pasar por las localidades de San Andrés y San Martín de Valdelomar, Santa María de Valverde y Castrillo de Valdelomar. Con todas ellas, Lastrilla comparte esa estampa de prados verdes con ganado vacuno y caballar, de casas de piedra con ventanucos y galerías, de manantiales y fuentes rodeados de lugareños con albarcas. Con todas ellas, mantiene una especial relación de semejanza con costumbres similares y modos de vida muy parejos.

Su patrimonio etnográfico lo confirma. Sus historias entrelazadas lo corroboran, a pesar de que Lastrilla pertenezca al ayuntamiento de Pomar de Valdivia y disfrute de relaciones de paridad con otras entidades menores del municipio, como Cezura, Helecha, Báscones o Revilla.

Su situación geográfica, a medio camino entre dos provincias, y los contactos con gentes de un lado y del otro, han contribuido a que este pueblo esté hecho de una pasta diferente, con especial predisposición a la comunicación. Lo refleja una conversación con sus habitantes. Lo resume con acierto Alfredo Herrero Gutiérrez en su libro 'Así vivían nuestros mayores. Reflejo de la historia de Lastrilla', editado en el 2003 con la colaboración del Ayuntamiento de Pomar y de la Diputación Provincial.

Su afán, dice, era rendir tributo a la tierra que le vio nacer y de la que se tuvo que separar muy joven, con 11 años, cuando emigró a Vitoria para estudiar. De allí, se fue a trabajar como ingeniero y diseñador a Suiza y al País Vasco, de donde regresó en los años setenta, empujado por las dificultades sociales y laborales de la época, y por la nostalgia, según confiesa.

Trabajó en Galletas Gullón y fijó su residencia en Aguilar. Aprovechó sus ratos libres y los fines de semana para acudir al pueblo e ir construyendo la casa en la que ahora reside, después de jubilarse en el 2000. «Poco a poco, con mi mujer, Florinda Buenaga, hemos levantado nuestra casa. Como queríamos, a nuestro antojo, pero ¿caracoles de Bakio!, con mucho esfuerzo y trabajo», espeta y bromea Alfredo con un marcado acento vasco, herencia de su estancia en Bilbao, espejo de las expresiones utilizadas por su esposa, natural de Portugalete.

En su nueva casa de Lastrilla, Alfredo encontró el rincón de remanso y de sosiego oportuno para descansar, para dedicarse a sus aficiones, para leer y para indagar con paciencia el pasado local, con referencias al yacimiento medieval denominado El Barrio, a los pleitos que la localidad tuvo con Susilla por los mojones que delimitan los pastos o terrenos comunales, o a algunas de las costumbres de los lugareños, dedicados al cuidado del ganado y amedrentados en épocas no tan remotas por la existencia de brujos y de poseídos por fuerzas mayores y paranormales.

Carros de leña

Con el libro, especifica, no pretendía aburrir con parrafadas cargadas de datos y números, aburridas y pesadas. Su ilusión, señala, era hilar de manera amena y entrenida la historia de los suyos. Con un lenguaje claro y sencillo, sin florituras ni acrobacias dialécticas. Con un toque de humor, con guasa para referirse a personajes como Eleuterio Morante, conocido como el mejor veterinario sin título de la zona, o para describir algunas situaciones ridículas de antes, como cuando el párroco invitaba a los fieles en misa a cortarle varios carros de leña y llevárselo picado a casa, como contrapartida de algún desconocido servicio vital que prestaba a la comunidad.

En otros apartados, el narrador pasa a convertirse en protagonista imaginario de los hechos relatados. «Como un periodista que apunta todo lo que ve. Como un protagonista partícipe de entonces, cuando no había luz eléctrica, cuando la única tradición de los vecinos era la superviviencia, cuando había que ir a misa a Susilla porque nos habíamos quedado sin iglesia tras la contienda civil», agrega el escritor, que explica que el estilo sencillo ha contribuido a que se hayan vendido los mil ejemplares editados.

La ironía con la que trata muchos de estos temas no impide, sin embargo, que estén debidamente documentados y que gocen de rigor histórico. No en vano, Alfredo contó con una gran ayuda, la de su madre, Valeriana Gutiérrez. Durante años había guardado con celo y cuidado todos y cada uno de los documentos que su marido, Telesforo Herrero, había firmado como alcalde del municipio, hasta que se retiró en 1986 y recibió un homenaje tras medio siglo en la Alcaldía.

Para ellos, Alfredo también tiene un gesto de cariño y agradecimiento. Por haberle trasmitido esa especial predisposición a la comunicación. Por haberle inculcado el amor a la tierra, siempre con una pizca de chispa, con un tiento de guasa. Próximo pueblo: Aguilar de Campoo

Visita a las iglesias románicas y góticas y a las ermitas rupestres

Pomar de Valdivia, formado por 14 pueblos, está enclavado en un paisaje de ensueño. Junto a los atractivos que, destaca su patrimonio artístico, con excelentes ejemplos de iglesias románicas.

Destacan las iglesias de Pomar y Lastrilla, por los vestigios románicos que conservan en sus ábsides. Especial atención requieren los templos de Santiago Apóstol de Cezura, con una buena colección de canecillos esculturados con figuras humanas y animales, y de Santa María la Mayor de Villallano, con una magnífica pila bautismal. El recorrido se completa por otros tremplos góticos y renacentistas y con la ermita rupestre de San Martín, cerca de Villaren.

miércoles, 28 de febrero de 2007

El Plan del Románico Norte invirtió 1,4 millones en el 2006 en Palencia y Burgos

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León invirtió el año pasado 1,4 millones de euros para restaurar parte de las iglesias incluidas dentro del Plan de Intervención Románico Norte. Con esta cantidad se han llevado a cabo 28 acciones en 13 localidades. La meta fundamental del proyecto, en el que participan la Fundación Santa María la Real -de cuyo patronato forma parte EL NORTE DE CASTILLA- y los obispados de Palencia y Burgos, es promocionar y restaurar, de manera integral, en apenas ocho años, más de medio centenar de templos románicos y sus entornos en el norte de estas dos provincias.

La primera intervención, que concluyó a principios del 2006, tuvo lugar en uno de los templos señeros del norte palentino, la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga. Otras de las acciones integrales han sido realizadas en la iglesia de Santa María la Real de Cillamayor y en la parroquia de Villabellaco, donde se han renovado las cubiertas y restaurado un retablo, así como en la de Santiago, en Cezura, donde se han recuperado las pinturas murales.

jueves, 15 de febrero de 2007

El Plan del Románico Norte invirtió el año pasado 1,4 millones de euros

El programa de recuperación del patrimonio de la Fundación Santa María la Real intervino en trece localidades de Palencia y Burgos con 28 acciones

El Plan del Románico Norte invirtió el año pasado 1,4 millones de euros
Interior de la iglesia de Olleros. / EL NORTE

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León invirtió 1,4 millones de euros el año pasado para restaurar parte de las iglesias incluidas dentro del Plan de Intervención Románico Norte. En concreto, se han llevado a cabo 28 intervenciones de restauración en 13 localidades diferentes. La meta fundamental del proyecto, en el que participan la Fundación Santa María la Real y los obispados de Palencia y Burgos, es promocionar y restaurar de manera integral, en apenas ocho años, más de medio centenar de templos románicos y sus entornos en el norte de las provincias de Palencia y Burgos.

Durante el año 2006, el trabajo de todo el equipo del Plan de Intervención Románico Norte ha permitido completar varias intervenciones integrales, en diferentes puntos de la antigua merindad de Aguilar de Campoo. Estas actuaciones no sólo abordan la restauración del templo, sus bienes muebles y la adecuación de su entorno, sino que además pretenden un acercamiento a la sociedad, a los habitantes de cada localidad.

La primera intervención realizada dentro del Plan del Románico Norte tuvo lugar en uno de los templos señeros del norte palentino: la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga. Las obras concluían a principios del pasado año y han contado con el beneplácito de vecinos y visitantes.

Otra de las intervenciones integrales ha sido la realizada en la iglesia de Santa María la Real de Cillamayor. La calidad de la restauración de sus bienes muebles, especialmente el buen trabajo que el equipo de restauración ha realizado con la talla gótica de la Virgen con el Niño es acorde a la labor abordada en el edificio, que en la actualidad vuelve a lucir su antiguo esplendor. Todo ello se vio completado con la recuperación de un recurso de primer orden: una portada románica del siglo XIII que permanecía cegada en el muro norte. Su descubrimiento ha motivado una intervención arqueológica y una importante remodelación de todo el entorno.

La iglesia de Santiago, en Cezura, es quizá en la que más se hace visible la espectacularidad del cambio y el buen trabajo realizado, debido al lamentable estado que presentaba antes de la intervención. La recuperación de las pinturas murales y la adecuación del entorno del templo son el complemento perfecto para una intervención arquitectónica que no deja indiferente a nadie.

También se ha concluido la intervención integral en la iglesia parroquial de Villabellaco, otro pequeño templo que, a pesar de no gozar de un reconocimiento como el que tienen otros emblemáticos del románico palentino, se ha visto beneficiado de una notable inversión que ha servido para renovar sus cubiertas, adecuar su entorno y restaurar un retablo del siglo XVIII. Y es que en el Plan del Románico Norte no importa la popularidad del templo: todas las intervenciones son realizadas con el máximo celo puesto que cada iglesia es considerada como parte de un todo, según informó ayer la Fundación Santa María la Real, a cuyo patronato pertenece EL NORTE DE CASTILLA.